D. Melchor de Avellaneda Sandoval Rojas y Ramiro

D. Melchor de Avellaneda Sandoval Rojas y Ramiro (1653-1719)

Militar.
Marqués de Valdecañas, Caballero de Santiago, Consejero de Guerra, Capitán General del Reino de Valencia.

Ingresa en 1716. Cofrade Nº 95

Nacido el 22 de enero de 1653 (miércoles) – Campo de Criptana, Ciudad Real, hijo natural de José de Avellaneda, primer marqués de Torremayor, consejero de Guerra, caballero de Calatrava, gentilhombre de boca del rey y de Francisca Ramiro y Jiménez.

Comenzó a servir en torno a 1670 como soldado en el ejército de Flandes. En 1696 era ya gobernador y capitán general de Ceuta.

Casado el 7 de julio de 1701 en Madrid con Leonor Petronila de Lucena y Veintimiglia, 3ª Principessa di Santo Mauro 1681.

En 1703, siendo Maestre de campo general y Gobernador de Guipúzcoa, fue promovido a Consejero de Guerra y el 10 de julio de 1703 se le concedió la merced de Marqués de Valdecañas.

En 1705 se le encomendó el gobierno de Cádiz, una de las plazas militares más importantes para la seguridad de la monarquía en la contienda sucesoria.

En 1706 recibió merced de hábito de caballero de la orden de Santiago, así como la encomienda de Alcuéscar en la misma orden.

En 1707 pasó al presidio de Orán como gobernador y capitán general, pero cesó en el mismo tras la evacuación de esa plaza al año siguiente.

Armas del II Marqués de Torremayor
Escudo partido: primero Avellaneda, segundo Sandoval y Rojas, acolada la Cruz de la Orden de Santiago y la corona del marquesado.

Intervención en la Guerra de Sucesión

En agosto de 1710 el duque de Vendôme salió de Paris para ponerse al frente del derrotado ejército español de Felipe V. Con él venían refuerzos de tropas y pertrechos. Se reunió con Felipe V en Valladolid, donde establecieron un plan de campaña por el que El duque de Vendôme se haría cargo de las operaciones en el centro de la península, con un ejército de unos 25.000 soldados acampado en Talavera de la Reina.

En el mes de septiembre sus tropas comenzaron acciones y maniobras de hostigamiento sobre el centro de la Península aislando Portugal e impidiendo los refuerzos de los aliados, forzando la retirada de las tropas del Archiduque hacia Cataluña, siendo perseguidos de cerca por la caballería del Marqués de Valdecañas. El rey Felipe V pudo entrar en Madrid el 3 de diciembre, y tres días más tarde fue a reunirse con las tropas de Vendôme.

En octubre de 1710 fue promovido al grado de Capitán General de los Reales Ejércitos, la máxima distinción que se otorgaba a un militar y, como tal, participó de manera definitiva en las últimas batallas de la Guerra de Sucesión.

La Batalla de Brihuega

El 6 de diciembre la columna británica al mando del general James Stanhope acampó en Brihuega, donde permaneció dos días descansando, creyendo al enemigo lejos de sus posiciones, mientras que la columna de general Starhemberg seguía hacia Soria.

El 8 de diciembre un destacamento de la caballería de nuestro Marqués de Valdecañas llegó a Brihuega al amanecer, descubriendo al enemigo e informando al duque de Vendôme. Éste llegó con sus tropas pocas horas después, rodeó la ciudad y emplazó la artillería.

A la mañana siguiente invitó a rendirse a los ingleses. El general Stanhope rehusó la rendición, y la artillería franco-española comenzó a bombardear la población. La artillería originó la brecha por la que se efectuó el asalto deshaciendo el contrataque de los británicos y propiciando la entrada de la infantería franco-española en la ciudad; A las seis de la tarde los británicos capitularon.

Según sus fuentes, tuvieron 300 bajas, y más de 3.000 soldados quedaron prisioneros (otras fuentes hablan de 10.000 prisioneros), entre ellos el general Stanhope y sus oficiales, entre los que se encontraban los generales Wills (britanico), Saint Amand (holandes) y Copis (alemán). Entre los prisioneros se hallaban 8 escuadrones de Caballería (665 jinetes) y 8 regimientos de Infantería.

La Batalla de Villaviciosa

Cuando el general aliado Starhemberg fue informado del ataque a la columna británica, movió sus tropas desde Cifuentes el mismo día 9 para ayudar a la columna de Stanhope, sin saber que éste había capitulado.

A la mañana del día siguiente, 10 de diciembre, se encontró a todo el ejército franco-español esperándole en la llanura de Villaviciosa. Frente a los 14.000 soldados del general austriaco, el duque de Vendôme tenía desplegados en orden de batalla unos 20.000 soldados, entre los que se encontraba el propio rey Felipe V y el resto de las tropas del duque que se habían incorporado la mañana del mismo día 10.

Ambos ejércitos desplegaron en dos líneas, como era la costumbre de la época, sobre dos alturas paralelas:

Ejército de Vendôme:

A la derecha: Escuadrones de Caballería, al mando del marqués de Valdecañas, auxiliado por el teniente general Armendáriz, el mariscal de campo Ronquillo y el brigadier Melchor de Portugal:

Centro: 16 batallones de Infantería al mando del conde de las Torres, auxiliado por el capitán general marqués de Toy, el teniente general marqués de la Ber, el mariscal de campo conde Harcelles y los brigadieres Rufo, Charni, Rivadex, Rupelmonde, Borbón y Terri.

Batalla de Villaviciosa
Disposición del ejercito franco-español sobre el campo de batalla

A la izquierda: Escuadrones de Caballería y Dragones al mando del conde de Aguilar, auxiliado por el teniente general Mahony, los mariscales de campo conde de Montemar y Joseph de Amézaga, y el brigadier Crevecoeur:

El encuentro comenzó a primera hora de la tarde y duró hasta medianoche.

Tras varias refriegas, es al oscurecer, cuando el conde de Aguilar arremetió con su Caballería y Dragones contra el ala derecha del archiduque y consiguen romper las dos líneas de la derecha enemiga. En ese momento llegan al combate los jinetes del Marqués de Valdecañas, que rompe de las líneas de la izquierda aliada. El teniente general Mahony y el mariscal Amezaga cargan al frente de sus escuadrones desde el ala derecha para asestar el golpe final al ejército aliado.

El general Starhemberg no se dejó impresionar por la carga de Mahony y Amézaga, y lanzó contra ellos tres cargas de Caballería. Por fin, tras media de combates en plena oscuridad, las fuerzas de Starhemberg se retiraron y el ejército aliado inició la retirada con la protección de la oscuridad.

Monumento erigido en el campo de batalla de Villaviciosa
Sito en Villa­viciosa de Tajuña y Brihuega, Guadalajara

Como dice Henry Kamen en su libro «Felipe V, el rey que reino dos veces…»,

«…las distintas versiones contradictorias de los combates no cambian el hecho de que las tropas del rey Felipe V consiguieron la victoria. Puede decirse con justicia que la batalla de Villaviciosa fue decidida por los escuadrones de Caballería y Dragones del Marqués de Valdecañas y del conde Aguilar, que superaron con creces a los escuadrones enemigos.»

En la batalla de Villaviciosa el rey Felipe V obtuvo su corona definitivamente.

El duque de Vendôme entregando a Felipe V los estandartes capturados al ejército aliado después de la batalla de Villaviciosa
Óleo de Juan Alaux. Museo de Versalles. París

El Marqués de Valdecañas siguió participando en la expulsión carlista al año siguiente, 1711, tomando los enclaves hoscenses de Graus y Benavarre.

En diciembre de 1711 se le nombró Director General de la Infantería española, un cargo de nueva creación cuyas atribuciones le otorgarían un pues sería la segunda autoridad militar en materia de organización de los ejércitos tras el secretario del despacho de Guerra.

En octubre de 1713 se le nombró para que sirviese la Capitanía General de
Mallorca, no llegó a tomar posesión porque un mes más tarde fue nombrado
consejero del Consejo de Guerra.

Tras la reforma de éste en abril de 1714 se mantuvo como consejero pero cesaría en enero de 1717 con motivo de la nueva planta del Consejo que suprimía los consejeros militares.

No obstante, unos meses antes, en abril de 1716, fue nombrado capitán general de Valencia y presidente de su Audiencia, en sustitución de su suegro, el marqués de Villadarias.

A su llegada a Valencia, año en la que ingresa como Cofrade, mantuvo un duro enfrentamiento con el cabildo eclesiástico de la ciudad en materia de
inmunidades fiscales que terminó con el exilio de varios canónigos y con su cese en el cargo tras ser llamado a Madrid en agosto de 1717.

El Rey ordenó que se retirase a sus haciendas de Villarejo de Salvanés. Murió en Madrid en 1719.

Su hijo también Cofrade Francisco Javier de Avellaneda y Lucena (Madrid, 16 de julio de 1701-Barcelona, 6 de mayo de 1747) fue el IV príncipe de Santo Mauro de Nápoles, II marqués de Valdecañas y III marqués de Torremayor.

Al morir su padre en 1719, año en que ingresa como Cofrade con el número 100, heredó la Casa de Avellaneda, siendo desde ese momento el II marqués de Valdecañas y III marqués de Torremayor. Cuando falleció su madre en 1740 pasó a ser el IV príncipe de Santo Mauro de Nápoles.

Intervino con su compañía en la conquista española de Orán de 1732, donde fue hecho prisionero por los turcos, siendo liberado en 1737 tras cinco años de cautiverio.

Tras su liberación fue nombrado inspector general de la infantería italoespañola que se encontraba en tierras italianas pertenecientes a la Corona Española.

Falleció en Barcelona el 6 de mayo de 1747 a la edad de 45 años.

Bibliografía:

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