La Fiesta de San Vicente Ferrer
La Fiesta de San Vicente Ferrer se celebra en Valencia el lunes siguiente al Lunes de Pascua, es decir, el lunes siguiente a la Octava de Pascua.
Esto es así debido a que siendo el día 5 de Abril, fecha del fallecimiento del Santo, el día en que la Iglesia celebra la fecha litúrgica original, ésta suele caer en Cuaresma o Semana Santa, fechas en la que no se permiten celebraciones solemnes, de ahí que la Iglesia decidiese su traslado.
La celebración en la Octava de Pascua asegura que la fiesta ocurra siempre en un periodo de júbilo tras la Resurrección.
En la Comunidad Valenciana es una tradición de “inmemorial” celebrar en esa fecha el día de San Vicente, y para ella se montan los llamados “Altares” de San Vicente y desarrollan procesiones en su honor.
Los Altares tienen un profundo significado cultural y religioso, sirviendo como escenarios para honrar la vida y los milagros de San Vicente Ferrer, cuyo propósito principal es recordar y celebrar las acciones y la labor evangelizadora del santo dominico valenciano, considerado el patrón de la Comunidad Valenciana.
La Cofradía de la Celda de San Vicente celebra su Fiesta Grande en la Celda en ese día, al que están convocados todos los Cofrades, portando cada uno la medalla de la Cofradía colgada por su cordón en el cuello, y sus familiares y amigos. Y en un ambiente festivo, con un sencillo ritual, se impone la medalla a los Cofrades de nuevo ingreso, se celebra una Santa Misa, con el rezo del Santo Rosario y a continuación se celebra un almuerzo de confraternización, en la Real Sociedad Valenciana de Agricultura al que es invitado el Capitán General de Valencia y en el que el Secretario de la Cofradía repasa las actividades llevadas a cabo en el año que se cierra en la fecha y los objetivos para el año que comienza.
Años atrás, la Cofradía poseía unas medallas con cordón para colgar en el cuello que, al inicio de cada Fiesta en honor al Santo, repartía entre los Cofrades recogiéndose todas al finalizar la celebración; al finalizar el Acto, se sorteaban dos medallas, una entre los presentes y otra entre los ausentes al mismo. Para ello existe una Bolsa de terciopelo rojo con 52 bolas.
Desde principios del S.XXI dejaron de realizarse estos sorteos, y finalmente se entregó a cada Cofrade una medalla en propiedad para cuando asistieran tanto a la Fiesta como a otros actos donde fuera pertinente llevarla.