San Vicente Ferrer
Vicente Ferrer (Valencia, 23 de enero de 1350-Vannes, 5 de abril de 1419), fue un dominico español que destacó como taumaturgo, predicador, Catedrático de Teología, filósofo y consejero. Como escritor forma parte del Siglo de Oro Valenciano. Sus viajes de predicación le granjearon el aprecio de la población de distintas regiones de Europa. Después de su canonización, en 1455, se convirtió en el santo patrón principal de la ciudad y reino de Valencia; en su conmemoración se levantan, en las calles de Valencia, escenarios llamados «altares» donde los niños representan escenas de su vida y milagros.
Su formación internacional, extraordinaria para la época, le llevó a tener un papel decisivo en la resolución del Cisma de Occidente; También fue uno de los compromisarios decisivos en el Compromiso de Caspe por el cual la Corona de Aragón prevaleció y con ello la dinastía Trastámara quedó consolidada en España.
Volvió a Valencia donde ejerció su predicación. Merced a su conocimiento del hebreo y de las tradiciones judías y musulmanas, consiguió la conversión de innumerables fieles, encargándose además de su formación letrada posterior. Vicente, además, fundó en 1410 el primer orfanato en Valencia, que se reconoce como el primero del mundo, y que a día de hoy mantiene su actividad.
Sus últimos años los pasó predicando por el sur de Francia. Intentando volver a Valencia, una tempestad impidió su navegación y falleció en Vannes el 5 de Abril de 1419, donde se le puede venerar en su Catedral. Dejó un mensaje en su lecho de muerte a todos los valencianos:
Oleo sobre tabla De autoría anónima, valenciano de finales del S. XV o principios del S.XVI.
De medidas 1,80cms x 0,57 cms
“¡Pobre patria mía! No puedo tener el placer de que mis huesos descansen en su regazo; pero decid a aquellos ciudadanos que muero dedicándoles mis recuerdos, prometiéndoles una constante asistencia. y que mis continuas oraciones allí en el cielo serán para ellos, a los que nunca olvidaré.
En todas sus tribulaciones, en todas sus desgracias, en todos sus pesares, yo les consolaré, yo intercederé por ellos.
Que conserven y practiquen las enseñanzas que les di, que guarden siempre incólume la fe que les prediqué, y que no desmientan nunca la religiosidad de que siempre han dado pruebas.Aunque no viva en este mundo, yo siempre seré hijo de Valencia. Que vivan tranquilos, que mi protección no les faltará jamás. Decid a mis queridos hermanos que muero bendiciéndoles y dedicándoles mi último suspiro.”
860 prodigios o milagros constan en su Proceso de su Canonización como obrados por el Predicador Dominico en vida y después de morir, que comprobaron los Jueces del Proceso.
Es sin duda uno de los santos con más devoción de la ciudad y provincia de Valencia.